¿Se imagina una carretera cubierta de paneles solares que permitan a los coches que transitan por ella recargarse mientras avanzan? La imagen puede transportarnos a un marco de ciencia ficción, pero ya es posible verla en China.

Allí, dos empresas la energética Pavenergy y la constructora Qilu ya están probando sobre el terreno una idea que podría revolucionar el futuro de la movilidad e incluso de las energías renovables en toda su extensión: carreteras forradas con unos paneles solares hechos con un sofisticado tipo de plástico que podría asegurar un nivel de fricción y agarre para los neumáticos similar al del asfalto.
 
Impulso para el coche eléctrico

Una de las principales reticencias que levantan las energías alternativas es la dificultad de almacenamiento y distribución que presentan. La idea de una carretera construida con paneles solares que permitan a los vehículos recargarse en cualquier momento podría ser el impulso definitivo para el desarrollo del coche eléctrico.

“Este experimento es la última señal del deseo de China de innovar y dominar el mercado, cada vez más lucrativo y estratégico de las energías renovables”, asegura el periódico New York Times que se ha hecho eco de esta noticia.

El reto de la seguridad

Como recuerda el rotativo estadounidense, China ya produce las tres cuartas partes de los paneles solares que se venden en todo el mundo y su industria de fabricación de turbinas eólicas también se encuentra entre las más grandes del mundo.

La idea de realizar carreteras cubiertas de panes solares no es, ni mucho menos, fácil. Un primer gran obstáculo es demostrar la seguridad de esa superficie para los vehículos que puedan transitar sobre ella. También es necesario testar si esos paneles solares aguantan la presión de miles de vehículos pasando sobre ellos.
 
Amortizar el sobrecoste

Por lo demás, está claro que construir una carretera con paneles solares es mucho más caro que hacerlo con asfalto. Repavimentar un metro cuadrado de asfalto cuesta unos 120 dólares por metro cuadrado. Las empresas como Pavenergy aseguran que hacerlo con paneles solares podría ascender hasta los 460 dólares.

Pero mientras el asfalto es solo gasto. Los paneles solares podrían considerase una inversión ya que además producirían energía capaz de amortizar la inversión en 15 años, según los datos manejados por el New York Times.

Menos espacio, más servicios

Además, este sistema de producción de electricidad también ayudaría a paliar otro de los retos a los que se enfrentan las energías alternativas como es el de trasladar la energía desde los puntos de producción hasta los de consumo. “Debido a que las carreteras atraviesan y rodean ciudades la electricidad podría usarse prácticamente al lado de donde se genera”, comenta el NYT.

Los paneles solares colocados en las carreteras son menos eficientes que los que situados en campos o en los tejados de los edificios. Al estar continuamente tapados por vehículos y en posición plana producen alrededor de la mitad de energía que los situados inclinados hacia el sol. Pero en lugares como China donde la demanda crece exponencialmente puede ser una solución que requiere mucho menos espacio que las grandes extensiones en las que ahora se colocan los paneles solares.

Además, ofrecen más servicios que una carretera convencional de asfalto. Por ejemplo, pueden generar calor para derretir la nieve o energía para iluminar las rutas. Todo ello con un coste de producción, una décima parte más barato que hace diez años.

Riesgo de robo

China no es el único país que está en esta carrera. El principal rival occidental de Pavenergy y Qilu es Colas, un gigante de la construcción de carreteras francés que ha desarrollado 25 carreteras solares experimentales y estacionamientos, la mayoría en Francia pero también en Canadá, Japón y Estados Unidos.

En ambos casos, el principal freno para un desarrollo masivo, por el momento, es garantizar la seguridad. Otras dudas que acechan a este tipo de proyectos están relacionadas con la capacidad de esos paneles para aguantar el impacto de muchos vehículos en carreteras de alta densidad de circulación y lo que podría parecer más mínimo pero que puede ser crítico, como saben muchos usuarios de estas placas, es la facilidad que tienen para ser robadas. En Jinan, donde se ha hecho esta prueba en China, desaparecieron varios panales apenas una semana después de ser instalados.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/economia/20180613/4565842434/china-paneles-solares-carretera.html