Greenpeace denuncia que ninguno de los países analizados cumplirá con los objetivos para evitar que la temperatura suba más de grado y medio.

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana presentaba el pasado mes de junio la ‘Estrategia a largo plazo para la rehabilitación energética en el sector de la edificación en España’ (ERESEE 2020). Un documento que forma parte del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y es clave para lograr la rehabilitación del parque inmobiliario con alta eficiencia energética y su descarbonización a más tardar en 2050. Pero el ERESEE 2020 se ha “olvidado” de incorporar los nuevos elementos que introducen las directivas de edificios de 2010 y 2018 para una mayor integración de renovables, como el autoconsumo, las infraestructuras de recarga, los contadores inteligentes y las aplicaciones para la gestión de la demanda que definen el concepto del edificio de consumo de energía casi nulo. Todo se resume en la electrificación de los edificios y un uso testimonial de fuentes renovables.

Esta crisis mundial originada por el coronavirus ha tenido un impacto enorme en todas las facetas de la economía, y los mercados de energía no han sido una excepción. Pero más allá de los estragos ya causados, se han abierto multitud de interrogantes sobre cómo evolucionarán la pandemia y los mercados de energía en el medio plazo y qué consecuencias tendrá en el largo plazo.

El proyecto Plasmar se ha estado desarrollando entre 2017 y 2020 con el objetivo de identificar los sectores marítimos que resultan más relevantes para las economías de Canarias, Azores y Madeira (Macaronesia); y los protagonistas identificados han sido la energía eólica, la pesca, el transporte marítimo, los hábitats marinos, la minería y la acuicultura. Ahora arranca la fase dos, con la eólica como estrella.

La energía solar fotovoltaica sigue su imparable carrera y ya tiene instalados más de 10 GW en España. Según los datos de potencia instalada de Red Eléctrica a 31 de agosto de 2020, la fotovoltaica ha alcanzado concretamente los 10.013 MW, un valor que representa más del doble que la capacidad instalada en 2018 (4.712 MW).