Las placas fotovoltaicas que se instalaron en 2019 en el tejado del frontón de Esparza de Galar de la mano de la cooperativa comercializadora eléctrica EMASP, con sede en Pamplona, y el apoyo del Ejecutivo foral producen 25.000 kilovatios/hora al año. Conformaron la primera comunidad energética que se puso en marcha en Navarra. Cualquier vecino o empresa del concejo con puntos de consumo eléctrico puede integrarse en ella. El proyecto ha permitido dar a conocer en el concejo el término prosumidor, un acrónimo formado por la fusión original de las palabras productor y consumidor.
 
Las comunidades energéticas son una figura todavía poco extendida en Navarra y aún por desarrollar en la regulación española que abren la puerta a un nuevo modelo de producción, gestión y consumo de fuentes de energía renovable. Se basan en la participación voluntaria y abierta y permiten compartir la energía de una instalación de autoconsumo controlada por socios o miembros que sean personas físicas, autoridades locales, incluidos los municipios o pequeñas empresas. Los expertos coinciden en que son una pieza clave para “remover” el panorama eléctrico español facilitando la participación e inclusión de la ciudadanía en la producción eléctrica (autoconsumo fotovoltaico compartido), en el consumo y en la distribución o reparto de la energía renovable y jugando un papel fundamental en la transición energética. Su objetivo no es la rentabilidad económica sino el bien social y para ello los ciudadanos deben dejar de ser meros consumidores para tener capacidad para producir, consumir y distribuir. “Si no conseguimos que el ciudadano participe de forma activa en la lucha contra el cambio climático será difícil que desde las empresas se promueve un cambio eficaz”, asegura el director general de EMASP. Jesús Sánchez-Ostiz fue de los expertos que abordaron recientemente en Pamplona las claves que rodean a las comunidades energéticas durante la jornada “Presente y futuro de las comunidades energéticas” celebrada en la Cámara de Comercio de Navarra con la colaboración de la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMC) y el patrocinio del Gobierno de Navarra y en la que se abordaron, además de la comunidad de Galar, otras que son ejemplo en Europa como la que funciona en el municipio alicantino de Crevillent, de apenas 30.000 habitantes. El evento, que se desarrolló en formato híbrido (presencial y temático), fue seguido por más de un centenar de asistentes evidenciando el interés que suscita esta figura tanto en empresas y organizaciones como en los propios ayuntamientos.

El presidente de la FNMC, Juan Carlos Castillo, fue otro de los ponentes. Auguró que los municipios tendrán un papel crucial en el funcionamiento de estas comunidades, “una alternativa clara para la generación energética renovable. Al igual que el autoconsumo es un figura en auge que debemos seguir acercando a las entidades locales para que sirva para dar impulso a esta forma de empoderamiento energético”. Recordó que 160 de los 272 municipios navarros ya se han adherido al pacto por el clima y la energía que exige compromiso en la reducción de emisiones a través de diferentes planes de acción y muchos de los que no lo han hecho, apostilla Castillo, también están adoptando medidas.
 
PACTO VERDE

El pacto verde europeo marca la transición hacia una Europa climáticamente neutra y uno de los ejes del plan es la generación de energías limpias. Para ir alcanzando los objetivos, la UE ha ido aprobado diversas directivas que han incorporado, como explicó durante la jornada Fernando San Miguel, responsable de Estudios Económicos de la Cámara de Comercio de Navarra, el término “comunidades energéticas locales” (CEL) que engloba dos nuevas figuras jurídicas: las “comunidades ciudadanas de energía” y las “comunidades de energía renovable”.

Su definición se ha traspuesto a la legislación española, pero solo de manera parcial, sin entrar en su desarrollo jurídico, técnico y financiero. Pese a todo, el consejero de Desarrollo Económico, Mikel Irujo, quiso dejar claro que constituir una comunidad energética es ya “una opción viable: económica, técnica y jurídicamente. Bajo la premisa de que la mejor energía es la que no se consume, las comunidades energéticas son una pieza clave en la transición energética y un avance hacia la Navarra sostenible, ambiental, social y económicamente”.

Martín Ibarra, responsable del Servicio de Transición Energética del Gobierno de Navarra, detalló las líneas de ayuda y programas favorables a la figura de comunidades energéticas que, además, se pueden beneficiar de deducciones fiscales de entre el 15 y el 30% por inversión en instalaciones de energía renovable, vehículos eléctricos y sistemas de recarga. Reconoció que la “desinformación y desinterés por parte de la sociedad en general para participar en el proceso energético” y la “inexistencia de una cultura de participación y cooperación” son las principales barreras para impulsar las comunidades energéticas.

COMUNIDAD ENERGÉTICA: Qué son y quién participa
Autónomas y con entidad jurídica. Es una agrupación de personas físicas o jurídicas que permite la participación ciudadana en el sector energético.
Autoconsumo. La instalación, además de estar en el mismo edificio donde se consume, puede estar en la misma referencia catastral, o conectada a baja tensión en hasta 500 metros.
Europa, con Alemania a la cabeza, marca el camino

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En Dinamarca sólo se pueden desarrollar nuevos parques eólicos si al menos el 20% pertenece a comunidades energéticas locales

Según la Federación Europea de Cooperativas de Energía Renovable (Rescoop), la mitad de todos los ciudadanos europeos podría producir su propia electricidad ya en 2050, satisfaciendo el 45% de la demanda de energía de la UE. Esto representaría un cambio masivo en el que los ciudadanos serían protagonistas, gracias al poder ser partícipes y gestores de su propia energía renovable, acelerando el ritmo de la transición energética.

El grado de desarrollo de las comunidades energéticas no es homogéneo pero muchos habitantes de diferentes países europeos ya gozan de los beneficios de las comunidades energéticas, hasta ahora promovidas por los movimientos cooperativistas.

Existe un mayor desarrollo en los países del noroeste, con Alemania a la cabeza, seguida por Dinamarca y Holanda. El 42,9% de la electricidad producida en Alemania en el tercer trimestre de 2019 fue generada por fuentes de energía renovables, en comparación con el 31,6% en 2016. En Dinamarca, desde la década de 1970, las comunidades han invertido colectivamente en parques eólicos y, en la actualidad, sólo se pueden desarrollar nuevos parques si al menos el 20% pertenece a comunidades locales.

Según las directivas europeas, a las comunidades energéticas se les permitirá operar a lo largo de toda la cadena de valor de la electricidad. Por tanto, habrá una interacción continua con la red de distribución de cada ciudad al aproximar los sistemas de generación de electricidad a los puntos de consumo, generando un debate futuro sobre quién deberá ser propietario y gestor de las redes.

Fuente:https://www.diariodenavarra.es/noticias/negocios/dn-management/2021/05/17/energias-renovables-una-alternativa-para-comunidades-vecinos-empresas-727014-2541.html