La Cumbre del G7 en Francia ha reafirmado la brecha cada vez mayor entre aquellos que demandan una acción climática urgente y la acción real de las mayores economías del mundo, asegura Greenpeace.  A menos de un mes de que se celebre la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas en Nueva York, los líderes del G7 reiteraron “su voluntad” de aumentar su ambición climática, sin proporcionar detalles sobre cómo actuarán ante la grave emergencia climática.

En palabras de Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, “necesitamos algo más que palabras para afrontar la actual crisis climática. Una declaración estándar que vuelva a recordar que es necesario actuar no tiene sentido y está alejada de la realidad, a menos que se convierta en acciones reales sobre el terreno para lograr rápidamente emisiones netas cero para 2050 como muy tarde. Los líderes del G7 deben adoptar estrategias concretas en la Cumbre de Acción Climática de la ONU del próximo mes y aumentar sus objetivos climáticos en línea con el objetivo del 1,5ºC”.

Durante la Cumbre, los líderes del G7 han aprobado un paquete internacional de asistencia financiera y logística para ayudar a combatir los incendios forestales del Amazonas. “Si bien se agradecen estas medidas a corto plazo, la asistencia futura debe incluir compromisos del presidente de Brasil, Bolsonaro, para reducir la deforestación. Los incendios que están devastando el Amazonas también están destruyendo la imagen de Brasil a nivel internacional. Los líderes del G7 no deben usar los fuegos del Amazonas para disfrazar sus propios fracasos en casa, deben dejar claro al presidente Bolsonaro que no se tolerará la destrucción imprudente de los pulmones de la Tierra”, ha agregado Morgan. 

“Además del apoyo acordado hoy, los países del G7 deben dejar de ser impulsores de la deforestación de la Amazonía a través de la importación de productos agrícolas asociados con la deforestación y la degradación del suelo. Se necesita un cambio radical en el sistema alimentario mundial, incluido un recorte del 50% en el consumo de carne y lácteos para 2050 y los países ricos como el G7 deberían reducirlo aún más”.

En respuesta a las discusiones sobre el acuerdo comercial UE-Mercosur, el asesor de política comercial de Greenpeace Alemania, Juergen Knirsch, ha manifestado: “Cualquier acuerdo comercial debe garantizar que no provoca más crisis climática y pérdida de biodiversidad. El acuerdo UE-Mercosur debe suspenderse hasta que la Amazonía y los bosques de Chaco y Cerrado estén protegidos y el mundo puede estar seguro de que el acuerdo incluye medidas estrictas y ejecutables para cumplir con el Acuerdo Climático de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Naciones Unidas. Ésta es una emergencia climática y de biodiversidad que exige una acción urgente a la altura del desafío al que nos enfrentamos”.

El papel de Macron

Greenpeace también ha valorado el papel del presidente francés Macron en la Cumbre de este año. El director ejecutivo de Greenpeace Francia, Jean-François Julliard, ha declarado al respecto: “Emmanuel Macron debe revisar su papel diplomático relativo a los problemas del cambio climático. Proponer iniciativas puntuales en forma de coaliciones desprovistas de contenido solo desvía la discusión de los problemas reales: el compromiso de los gobiernos con los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero, el fin de los combustibles fósiles y la financiación de la transición energética en los países vulnerables". 

En definitiva, Greenpeace considera que los resultados de la Cumbre del G7 son demasiado pobres y que Macron también ha perdido la oportunidad de anunciar políticas valientes a nivel nacional, ya que Francia está a la zaga de todos sus objetivos climáticos. Greenpeace denuncia que esta brecha es cada vez más grande entre las declaraciones grandilocuentes y la acción real contra la crisis climática.

Fuente:https://www.energias-renovables.com/panorama/la-buena-voluntad-no-vale-de-20190827