Mientras actores como Schwarzenegger y Di Caprio anuncian que emprenderán en Latinoamérica cerca de 500 proyectos para la descarbonización del planeta, con un presupuesto de más de 4.500 millones de euros, el resto del mundo (España incluida) intenta caminar hacia un escenario ideal de emisiones cero en el que, sin contar con tanta filantropía, tanto administraciones como empresas apuestan por la descarbonización, no ya como opción sino como una apuesta obligada que, además, puede suponer una importante fuente de oportunidades de negocio.

La Cumbre del Clima que en poco convertirá a España en foco mundial, será una gran oportunidad para las empresas de relanzar sus estrategias medioambientales y de sostenibilidad encaminadas a combatir el cambio climático con la reducción de emisiones, un problema de escala planetaria que debe acometerse con decisión y urgencia.

«Descarbonizar completamente el sector energético es un reto mayúsculo que requiere como condiciones imprescindibles el desarrollo tecnológico y la movilización de importantes cantidades de inversión», señala Joan Batalla, director general de la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental (Funseam). Un sector que conoce al dedillo –fue consejero de la Comisión Nacional de Energía (CNE)– y en el que «la innovación será la única vía para dar soluciones y afrontar retos relacionados con la eficiencia, el impacto medioambiental o la seguridad del suministro».


Para este experto, cuestiones como el desarrollo de nuevas tecnologías; la consolidación de las fuentes de generación renovable de naturaleza intermitente, como son la eólica y la solar fotovoltaica; la descentralización; la digitalización y la participación más activa de los consumidores van a configurar un sector energético muy distinto del hasta ahora conocido. El informe de Funseam, «La innovación en el sector energético en España», señala que incluso con soluciones renovables económicamente viables y escalables disponibles para alrededor de dos tercios del suministro energético mundial, aspectos como el crecimiento de la población y la creciente demanda de energía podrían dificultar el objetivo de descarbonización sin inversiones urgentes en investigación y desarrollo (I+D).

Colaboración

Para Batalla, «el sector energético requiere seguir desarrollando tecnologías respetuosas con el medio ambiente, limpias y competitivas y un sistema eléctrico inteligente capaz de integrar y gestionar de forma flexible volúmenes crecientes de generación eléctrica de origen renovable, irrumpiendo nuevos modelos de negocio»; y precisa que en este escenario, la innovación de forma colaborativa –open innovation– permite repartir los costes y riesgos, sobre todo en proyectos que requieren grandes cantidades de capital y dar respuesta a los requisitos de conocimientos cada vez más especializados.

Colaboración que resulta particularmente relevante en el sector energético debido al especial impacto que tienen los fallos de mercado y la incertidumbre propia del proceso innovador». Y tiene claro que el reto consiste en ser capaces de desacoplar el crecimiento económico de las emisiones de CO2. «Con una demanda energética creciente en los próximos años, derivada de crecimiento de la población mundial, el desafío consiste en ser capaces de dar respuesta a las necesidades energéticas crecientes sin menoscabar la consecución de los objetivos climáticos», insiste.

Para José García-Quevedo, de la Cátedra de Sostenibilidad Energética e Instituto de Economía de Barcelona de la Universidad de Barcelona, «sin avances importantes en innovación no lograremos la descarbonización, se necesitan soluciones nuevas y mucho más disruptivas que las actuales que nos permitan avanzar». Innovación que afecta a gran parte de las actividades del sector energético como son, entre otras, la generación de energías renovables, el almacenamiento de energía, las redes eléctricas inteligentes o la provisión de nuevos servicios a los consumidores. Asimismo, destaca la necesidad de intensificar la colaboración público-privada y precisa que «las empresas están reaccionando, pero queda camino por recorrer, ya que a pesar de la magnitud del esfuerzo innovador, este resulta insuficiente para el tamaño y la importancia del sector, que se mantiene, por ejemplo, muy por debajo del industrial.

Más inversión

Ambos expertos coinciden en que la innovación en energía en España puede favorecer la creación de nuevos negocios y actividades, así como la generación de valor añadido y empleo. Pero sin embargo, insisten en que no se innova lo suficiente en tecnologías energéticas y que es necesario intensificar los esfuerzos en inversiones en I+D e innovación para afrontar los retos de la transición energética y del cambio climático.

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De la misma opinión es el experto energético y profesor del European University Institute, Christopher Jones, quien recientemente presentó en España el informe «El papel del gas en la descarbonización del sistema energético de la UE», editado por la Fundación Naturgy. La Comisión Europea ha presentado un presupuesto de investigación de 100.000 millones de euros para el periodo 2020-2025, con el compromiso de destinar al menos un 25% a temas relacionados con los Acuerdos de París. A pesar de ello, precisa que «la Unión Europea necesitará establecer un ambicioso compromiso para la financiación del I+D relacionado con la captura y almacenamiento de carbono, la producción de hidrógeno, así como con el aumento de la eficacia y la eficiencia energética en costes del biogás».

Para Jones, el sector coupling (sistema integrado de gas y electricidad) es un reconocimiento de la necesidad de que la futura industria energética de la UE aproveche todas las fuentes de energía positivas para el clima y les permita competir libremente, impulsando los costes a la baja y brindando a la industria y a los ciudadanos la posibilidad de elegir; y estimulando la innovación. Para ello, señala la importancia del desarrollo adicional de redes inteligentes que le permitan operar sin contratiempos.

Eléctricas punteras

La consultora de estrategia de PwC, que ha realizado un análisis del sector eléctrico en este proceso de transición energética, señala que la descarbonización y una mayor inversión en redes y en renovables son las apuestas estratégicas de las grandes eléctricas. Pero además, se pone el acento en el desarrollo de nuevos servicios de valor añadido para los consumidores, como son los hogares inteligentes, la movilidad eléctrica, el autoconsumo o el almacenamiento de energía.

Analiza los pasos que están dando las cuarenta mayores empresas eléctricas por capitalización bursátil del mundo, entre las que se encuentran Iberdrola y Naturgy. El informe destaca la reorientación de las inversiones hacia redes de distribución y las fuentes renovables, donde las tecnologías ya son competitivas, por lo que «van a jugar un papel importante en la transición energética».

En innovación señala que están mejorando su apuesta y capacidad y que es «una cuestión capital para la mayoría de las eléctricas», ya que siete de las diez que más apuestan por la i+D son europeas. En sus centros se aborda «la aplicación de las nuevas tecnologías a las micro-redes, las ciudades inteligentes o la movilidad eléctrica. Para Carlos Fernández Landa, socio responsable de Energía de PwC, «el sector se encuentra en plena transformación. Al final de la próxima década la industria será completamente diferente. La transición energética, el desarrollo de servicios de valor añadido, el mayor uso de tecnologías limpias y eficientes van a marcar la agenda de los próximos años, durante los cuales la innovación y los nuevos modelos de negocio van a estar en el centro de las compañías».

Poder al consumidor

Además, el informe hace hincapié en la apuesta por el desarrollo de servicios de valor añadido a los consumidores: «Estamos siendo testigos de una gran actividad en el sector de energía retail. En todos los países y áreas geográficas, las grandes eléctricas están trabajando activamente en su aproximación al mercado con productos B2B y B2C behind the meter –esto es, que no necesitan estar conectados a una red de distribución–, principalmente en cinco grandes áreas: la movilidad eléctrica, los hogares inteligentes, el autoconsumo, la energía distribuida y el almacenamiento de energía».

Un estudio elaborado por UK Energy Research Centre en el que se identifican las principales acciones a llevar a cabo en los próximos años para poder respetar la neutralidad climática pone el acento en el hecho de que sólo quedan tres décadas para cumplir con el objetivo de cero emisiones y que «el principal desafío de los responsables de las políticas públicas pasa por acelerar la innovación en un corto periodo de tiempo».

Entre las líneas de actuación señala la necesidad de establecer un compromiso firme de inversión a gran escala para el desarrollo de tecnologías de captura, almacenamiento y uso de carbono. Además, insiste en la importancia de aprovechar las innovaciones existentes, como las tecnologías digitales para incrementar la adopción por parte de los consumidores de soluciones de eficiencia energética.
Fuente:https://www.abc.es/economia/abci-economia-enchufa-energias-limpias-201911250200_noticia.html