Sostenibilidad o protección del medio ambiente son dos cuestiones básicas que inmediatamente aparecen cuando se habla de energías renovables. Pero a nivel productivo también tienen un papel cada vez más importante, y esa es otra de las razones por las que, tanto desde el sector energético como desde el productivo y desde los propios estados, los esfuerzos por facilitar la implantación y generalizar el uso de energías renovables no cesan.

Se trata de un proceso que avanza poco a poco, que no está exento de obstáculos y en el que aún es necesario dedicar ingentes esfuerzos en I+D+i. Sin embargo, hay dos factores que juegan a favor. Por un lado, una concienciación y exigencia cada vez mayor en todo lo relacionado con preservación del medio ambiente. Por otro, la necesidad de las propias empresas de optimizar sus procesos productivos con tecnologías cada vez más avanzadas.

En este último caso, el sector industrial trabaja en un doble sentido. A nivel productivo, mediante la instalación de sistemas de control cada vez más eficaces, como los medidores de caudal de agua de Endress+Hauser. Y, a nivel de eficiencia energética, con avances en la implantación de sistemas de energías renovables.

¿Qué beneficios concretos tiene el uso de energías renovables?

La utilización de energías renovables en los procesos productivos tiene un impacto altamente positivo. El coste de obtención de la energía cada vez es menor y no está sujeto a vaivenes. El resultado es obvio: si se reducen los costes de producción, la competitividad aumenta y, con ella, los beneficios y el empleo.

El uso de renovables en la industria tiene otro tipo de impacto, quizá menos tangible, pero que también tiene un reflejo en las cuentas de resultados: hoy en día son muchos los consumidores que a la hora de adquirir un producto valoran positivamente el compromiso de la empresa con el medio ambiente y su capacidad de utilizar energías limpias.

Pero no solo el tejido productivo aumenta su competitividad con el empleo de energías renovables. También, evidentemente, el propio sector energético. Así lo refleja un estudio realizado por la Comisión Europea en relación a la competitividad del sector de las energías renovables.

Según el informe, si las empresas con sede en la Unión Europea se comprometieran a obtener electricidad mediante renovables para satisfacer el 30% de su demanda energética antes del año 2030, el sector de las energías renovables podría llegar a generar la nada despreciable cantidad de 750 000 millones de euros en VAB (Valor Añadido Bruto). Y no solo eso, sino que se podrían crear más de 200 000 puestos de trabajo.

A nivel mundial, los datos los proporciona IRENA, la Agencia Internacional de Energías Renovables. ¿Qué es lo que marca? De forma resumida, que con la vista puesta también en ene 2030, duplicar la cuota de energías renovables en el mix energético supondría un crecimiento adicional del 1,1% ese año.

El caso de España

Por su parte, en nuestro país, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) plantea un ambicioso proyecto para la implantación de tecnologías limpias con el horizonte puesto en el año 2050. Su ejecución, según los objetivos trazados, supondría una oportunidad de crecimiento para la industria de bienes de equipo y de servicios de alto valor añadido.

¿Cuáles serían los beneficios en cifras? Un aumento del PIB superior a los 19 000 millones de euros, así como un aumento del valor añadido del sector industrial de más de 4000 millones de euros en 2030.

En definitiva, la implantación de sistemas de energías renovables tiene un innegable beneficio ambiental, pero no es el único. La competitividad de los procesos industriales, de las propias empresas del sector energético y el crecimiento económico mundial también va a depender del uso de las renovables.

Fuente:https://elperiodicodelaenergia.com/energias-renovables-un-factor-decisivo-en-la-competitividad-y-el-crecimiento-economico/