La Cumbre Climática llega a su fin y las negociaciones todavía están dando vueltas en torno a la mecánica del mercado de CO2 y el debate de «pérdidas y daños» entre las naciones en desarrollo y los países desarrollados. Es difícil vaticinar si surgirá algo concreto en términos del plan de acción sobre el cambio climático, pero por el momento los objetivos siguen siendo extremadamente vagos y conflictivos.

La COP25 podría terminar como un puente de cara a la del 2020, la definitiva que se celebrará en Glasgow (Reino Unido), cuando se espera que muchas naciones presenten sus nuevos planes de acción climática.

Pero ¿cuáles son los obstáculos para que se pueda hablar de éxito? Entre los muchos elementos que existen, se puede resumir en que no se está haciendo lo suficiente para cumplir con los tres objetivos climáticos: reducir las emisiones hasta el 45% para 2030, lograr la neutralidad climática para 2050 (lo que significa cero neta en emisiones) y estabilizar el aumento de la temperatura global a 1.5°C para el final del siglo.

Las negociaciones para el nuevo régimen del mercado de carbono, que se enmarca en el Artículo 6 del Acuerdo de París, ha sido el protagonista de las discusiones junto con la otra cuestión pendiente, las medidas que se deberían implementar en el futuro para ayudar a algunos países a diversificar sus economías cuando éstas dependen casi en exclusiva de recursos como el petróleo, limitando así el progreso de las negociaciones.

Si bien los países desarrollados están presionando por un nuevo mecanismo de reducción de CO2 basado en un mercado a partir de 2020, los países en desarrollo, liderados por India, quieren que el mundo desarrollado cumpla primero con sus compromisos de reducción de emisiones asumidos bajo el Protocolo de Kyoto.

India, con el apoyo de países en desarrollo con ideas afines, y Brasil, exigen que las reducciones de emisiones certificadas o CERs, un tipo de créditos de carbono emitidos bajo el protocolo de Kyoto, sean válidos según el Acuerdo de París o los países en desarrollo deberían ser compensados ​​por no utilizarlos.

La futura regulación de los mercados de carbono sigue ralentizando también algunas mesas de negociación, y los países debaten cómo evitar la «doble contabilidad» en los complejos sistemas de mercado. Algunos países están defendiendo la necesidad de que una parte de esos mercados se vincule directamente a los fondos de adaptación para financiar programas que contribuyan a aumentar la resiliencia frente al cambio climático.

El principal escollo: el mercado de CO2

El punto central de la discusión es que el texto del Artículo 6 afirmar que un sistema de comercio de carbono solo puede existir junto con una reducción neta de emisiones. Sin embargo, no dice nada acerca de cómo un gobierno puede idear un mecanismo de este tipo, dado que los gobiernos del mundo no están de acuerdo con sus ideas para una solución. Una cuestión clave aquí es que el Acuerdo de París no puede evitar que los países formen sus propios mercados bilaterales o mini-multilaterales.

El experto ambiental indio Raghunandan dijo que “toda la ronda del Protocolo de Kyoto falló principalmente debido a la mecánica del mercado. Por ejemplo, plantar árboles en India cuesta mucho menos para los países europeos que tomar medidas de mitigación en sus propios territorios. Los países desarrollados pueden permitirse el lujo de compensar sus responsabilidades «.

Otro de los escollos es la cantidad de emisiones que hay que reducir y la cantidad de dinero que los países desarrollados están dando a los países en desarrollo medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.

Los países no se ponen de acuerdo sobre si esa revisión al alza debe completarse en 2020 o si hay plazo hasta 2023 para hacerlo, y las reticencias de algunos países a agilizar esa revisión dificultan el acuerdo.

Entre las naciones que más reticencias están mostrando a la hora de agilizar esas Contribuciones Nacionales figuran algunos, como la India, que son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático y que están padeciendo con severidad sus impactos.

Muchos creen que si no se resuelven los problemas con el Artículo 6, a través del cual el Acuerdo de París desarrolla los mercados de carbono, esta COP podría considerarse un «fracaso».

Una buena noticia, pero insuficiente

La noticia positiva de la semana es que 73 naciones han manifestado su intención de presentar un ‘plan de acción climática mejorado’ en 2020. Además de esos 73 países, ’14 regiones, 398 ciudades, 786 empresas y 16 inversores están trabajando para lograr cero neto Emisiones de CO2 para 2050′, según explica European Climate Foundation. Sin embargo, solo representan el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales, con lo que el número resulta insuficiente.

Fuente:https://elperiodicodelaenergia.com/la-cop25-no-avanza-las-diferencias-entre-paises-ricos-y-pobres-y-la-ausencia-de-los-grandes-emisores-complican-el-acuerdo/