El año 2020 estaba destinado a ser un punto de inflexión para el clima y el desarrollo sostenible, tal y como se anunciaba en la pasada COP25 bajo el lema “es tiempo de actuar”. Sin embargo, la crisis mundial sin precedentes provocada por el Covid-19 ha cambiado los planes de la economía global, interrumpiendo las tendencias y poniendo en peligro las inversiones en renovables, a pesar de su solidez como activo de inversión.

La primera y más triste consecuencia del COVID-19 es que está dejando a millares de personas por el camino. La segunda, que va a ir aparejado de una crisis económica que tendrá un profundo impacto en nuestra sociedad. El alcance y duración que este impacto tenga en España y Europa va a depender, fundamentalmente, de cómo gestionen el frenazo económico las autoridades gubernamentales y monetarias. En este contexto, las energías renovables son claves para acelerar la recuperación de manera sostenible, crear empleo y avanzar en la transición energética. 

La Unión Europea se está preparando para gastar cientos de miles de millones de euros en el relanzamiento de la economía. Anoche mismo la Comisión alcanzaba un principio de acuerdo para dar luz verde a un paquete de ayudas que algunos estiman debería alcanzar el billón y medio de euros. Pues bien, en ese marco de “autoplan Marshall”, el ecologismo europeo ha lanzado una campaña -act.wemove- que, por una parte, alerta frente a las tentaciones de rescatar primero aerolíneas, industria química y sector fósil y, por otra, anima a la ciudadanía a que exija a los gobiernos y a la Comisión que, con ese dinero de los contribuyentes, preparen un plan de recuperación económica verde y justa. "Ahora es el momento de ir a por todo", ha dicho William Todts, director ejecutivo de Transport & Environment, una de las 50 oenegés europeas impulsoras de act.wemove. [Foto].

Renovables y almacenamiento. Son las claves del modelo energético que tiene que llevarnos a la descarbonización definitiva. Porque el almacenamiento nos permitirá integrar de manera efectiva altas dosis de energía solar y eólica. El principal obstáculo está ahora en el precio, pero la mayoría de expertos coincide en que bajarán de forma constante, en una evolución similar a la experimentada por la fotovoltaica en la última década. ¿Están bajando realmente? ¿A qué ritmo? ¿Cómo puede afectar la crisis del coronavirus? Así están las cosas.

Un reciente informe de Ember, antes conocida como Sandbag, denominado Global Electricity Review, señala que las dos tecnologías renovables siguen creciendo. Concretamente, La electricidad generada a nivel mundial a partir de la energía eólica creció un 12% interanual en 2019, y la energía solar aumentó un 22%.