El auge de las energías renovables ha despertado recelos entre los agricultores y ganaderos de algunas zonas de España, que ven peligrar el uso de las tierras que necesitan para producir alimentos ante el avance de grandes parques eólicos o proyectos de placas solares.

Nunca antes fue capaz el sector solar fotovoltaico de instalar tanta nueva potencia en doce meses. Nunca registró un guarismo como el que se ha apuntado en el año del Covid. Desde 2016, los números han sido siempre formidables (no había tecnología de generación de electricidad -ni la eólica, ni la nuclear, ni el gas- que instalase tanta potencia cada año como la FV), pero lo de 2020 supera todos los límites. Tras varios ejercicios apuntándose en torno a los 100.000 megas de nueva potencia, en el año del Covid ese número se ha ido hasta los... 139.000.

El Observatorio para la Transición Ecológica Socialmente Justa (Prosoxi) ha analizado el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), destacando los puntos favorables y ofreciendo propuestas de mejora. Les preocupa, especialmente, todo lo relacionado con  los procedimientos, la transparencia y la gobernanza y los proyectos de hidrógeno.  En el lado positivo, aplauden el plan y la inversión en rehabilitación energética de edificios, entre otros aspectos.

En la Comunidad Valenciana. El Ejecutivo que preside Ximo Puig ha destinado 2 millones de euros a impulsar la implantación de instalaciones de autoconsumo de energía eléctrica "en cualquier comunidad de energías renovables o comunidad energética, ayuntamientos, así como las comunidades de propietarios". Hay ayudas a fondo perdido de hasta un 65% del coste de los proyectos de las instalaciones de autoconsumo de energía eléctrica a partir de energías renovables (solar, minieólica) o energías residuales, en régimen de comunidades de energías renovables.

Solo el 3% de la energía primaria que usó en 2019 Canarias fue de origen renovable. El 97% llegó desde allende las islas. Con la electricidad los números son menos malos, pero son: solo el 15% de la electricidad que usó la isla de Gran Canaria salió de fuentes limpias. El 85% de esa electricidad fue producido con derivados del petróleo. Pues bien, con Salto de Chira, que ese es el nombre que recibirá el proyecto de central hidroeléctrica entre las presas de Chira y Soria que presentó ayer el presidente del Cabildo de Gran Canaria, esta isla quiere alcanzar en 2026 hasta un 70% de penetración de energías renovables en la isla. Del 15 al 70... en cinco años. Sí, un salto de gigante. *