La descarbonización de la economía se ha convertido en elemento clave no solo para la transición ecológica sino también para la recuperación de la economía post pandemia. En este momento existen multitud de iniciativas para desplazar la generación térmica convencional por generación renovable y la pregunta clave a la que responderemos en este artículo es: ¿Se están dando los pasos adecuados para conseguir una penetración amplia y constante de las energías renovables en el suministro energético? Adelantamos que la respuesta es positiva, pero solo parcialmente, fundamentalmente por el retraso en poner en marcha las diferentes propuestas.

Antes de lanzar una estrategia de desarrollo del hidrógeno e invertir millones de euros, tenemos que considerar los inconvenientes y analizar si disponemos de los recursos necesarios para alcanzar los objetivos previstos.

Canarias está decidida a ser neutra en emisiones para el año 2040, una década antes que lo que se ha fijado el resto del Estado en la Ley de Cambio Climático. Así lo confirma el consejero de Transición Ecológica, Antonio Valbuena, quien resalta que “no tendría sentido tener el mismo objetivo temporal”, dado que el Archipiélago tiene una fragilidad mucho mayor con respecto al cambio climático que el resto de comunidades autónomas.

Las energías limpias y su contribución al sistema eléctrico de Canarias siguen su avance en plena pandemia. A pesar de que el consumo eléctrico de Canarias continúo a la baja en el primer trimestre del año -se demandaron 1.869 GWh (gigavatios/hora), casi un 13% menos que en igual período de 2020- la producción de las renovables creció un 0,7% y, por tanto, su peso en el mix energético de Canarias.

Grandes caídas en el costo de la energía solar y eólica en los últimos años han desbloqueado una reserva de energía que puede satisfacer la demanda mundial 100 veces más, y la mayoría ya es económica en comparación con los combustibles fósiles, según un informe del grupo de expertos Carbon Tracker.